viernes, 21 de agosto de 2009

Última vez.

Última vez que lloro por tí; lo juro.
Siempre me digo lo mismo. Esta es la última vez, esta es la última. Siempre vuelvo a caer. Sólo un par de palabras de indiferencia sirven para partirme el corazón en dos. Me cuesta escribir esto sin soltar una lágrima más.
Es curioso esto de que te rompan el corazón... Sólo pasa una vez. A partir de entonces, se ve mermada la capacidad de amar. Rectifico, ¿mermada he dicho? Aniquilada, más bien.
Han habido otros; muchos otros que han intentado reemplazar tu lugar, y que yo he intentado que lo hicieran. A veces casi incluso tuve la ilusión de conseguirlo; pero para qué vamos a engañarnos, no he querido a nadie desde el 31 de marzo de 2008 . No quiero a nadie. No puedo querer. Me es imposible querer. Me he olvidado de querer.
Sé que a tí tampoco te quiero ya. Me has dado la felicidad en estado puro, pero también me has hecho morder el polvo con tan sólo una mala palabra. Y ya eso se acabó, soy consciente cada vez más de que no me mereces la pena, de que no vales nada, y es así.
No te quiero, no te amo, pero eso no quiere decir que no me importes. Y así, una vez más, doy sin recibir, me importas y yo a tí no. Dices que sí, no lo demuestras.
Estoy cansada, harta. Agotamiento físico, agotamiento mental, agotamiento sentimental; duda. Duda de si conseguiré tapar el agujero del clavo. No creo que haya ningún clavo que encaje perfectamente, ni ninguna masilla que rellene del todo el hueco; el dolor.
Tengo que aprender a vivir con ello. Es lo que estoy haciendo, lo estoy consiguendo, aunque un par de malas palabras (aunque sé que no malintencionadas) me tiren todo abajo. Me hagan caer, me hagan pasarlo aún peor.
Conseguiré superarlo, de eso estoy casi segura.
Me siento sola. Muy, muy, muy sola.
Última vez que lloro por tí; lo juro.

1 comentario:

  1. No te sientas sola porque no lo estás.
    Yo estoy aquí. Ahora y siempre.
    Demasiados peces en el mar y siempre ponemos la caña en el mismo lugar...

    ResponderEliminar